Santos: Nobel de la Paz en honor a las víctimas

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Hay una guerra menos en el mundo, y es la de Colombia!", aseguró ayer sábado el presidente Juan Manuel Santos, al recibir el Premio Nobel de Paz, en Oslo, cargado de menciones a la literatura, a la música y de abierto agradecimiento.

En una ceremonia sencilla y llena de pequeños símbolos en el ayuntamiento de la capital noruega, y en presencia de los reyes Harald y Sonia de Noruega, Santos recibió el diploma y medalla que lo acreditan como el Nobel de la Paz 2016, cuyo premio en dinero, cerca de un millón de dólares, anunció que donará a las víctimas del conflicto en su país.

Precisamente las víctimas estuvieron en el centro de su discurso. Siete de ellas lo acompañaron hasta Noruega.

Santos dijo que recibía el Nobel "en nombre de las víctimas; más de 8 millones de víctimas y desplazados cuyas vidas han sido devastadas por el conflicto armado, y más de 220 mil mujeres, hombres y niños que, para nuestra vergüenza, han sido asesinados en esta guerra".

El momento más conmovedor de su discurso fue cuando le pidió a esas siete personas que se pusieran de pie para recibir un fuerte aplauso.

Entre ellas estaba Ingrid Betancourt, la dirigente política que el propio Santos liberó en una operación militar en 2008 de las garras las FARC, cuando era ministro de Defensa.

"Las FARC han pedido perdón por este hecho atroz, y Leyner, que ahora es un líder comunitario, los ha perdonado", dijo Santos, tras lamentar que la "gran paradoja" en su país es que mientras las víctimas están "dispuestas a perdonar" aquellos que "que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz".

Ningún representante de las FARC asistió a la ceremonia en Oslo, pero la vicepresidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen, tuvo palabras de elogio para el comandante en jefe de la guerrilla Rodrigo Londoño (Timochenko), "por haber lamentado tan claramente y sin reserva los padecimientos que las FARC han causado a la población civil".

Tampoco estuvieron miembros del gobierno del expresidente Álvaro Uribe, opuesto al acuerdo con la guerrilla.

Santos no solo centró su discurso, probablemente el mejor que pronunció en toda su carrera política, en su país, también se aventuró a hablar de los conflictos que azotan al mundo, e incluso hizo un llamado a la tolerancia racial.

"En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: ¡el puerto de la paz! Gracias, muchas gracias", dijo el mandatario en la ceremonia.

Santos es el segundo colombiano en recibir un Premio Nobel, después de que en 1982 el escritor Gabriel García Márquez ganó el de Literatura.

"Hay una guerra menos en el mundo, ¡y es la de Colombia!, El sol de la paz brilla —por fin— en el cielo de Colombia, ¡Que su luz ilumine al mundo entero!", concluyó Santos, quien dijo que lo conseguido en Colombia es un rayo de esperanza para acabar conflictos como los de Siria, Yemen y Sudán del Sur.

Resistencia.

El acuerdo de paz, logrado después de cuatro años de negociaciones en Cuba, permitirá que unos 7.000 combatientes de las FARC dejen las armas y conformen un partido político.

El pacto inicial, que se firmó a finales de septiembre, fue rechazado por los colombianos en un plebiscito en octubre, lo que obligó a las partes a reajustarlo y rubricarlo de nuevo teniendo en cuenta las críticas de los opositores.

Pero las modificaciones no atendieron los dos principales reclamos de la oposición liderada por el expresidente Uribe: que los jefes de la guerrilla paguen con cárcel por sus delitos y que no puedan postularse a cargos de elección popular.

Luego de romper el diálogo con el gobierno, la oposición criticó la decisión de refrendar el pacto en el Congreso, donde el partido de Uribe es minoría. Por eso no descarta convocar a un plebiscito para sepultar el acuerdo.

El pacto ha dividido a los 49 millones de colombianos.

El Congreso de Colombia ahora debe comenzar a implementar el acuerdo a través de leyes, un proceso que según los expertos debe ser rápido para evitar poner en riesgo la consecución de la paz.

Para consolidar esa paz, Colombia afronta en el futuro una etapa "más difícil" que el propio proceso negociador, indicó Santos ayer en entrevista con la AFP. "Es una etapa que va a ser más difícil que el propio proceso (negociador)", dijo el presidente, pocas horas antes de recibir en la capital noruega el Premio Nobel de la Paz.

"Yo he sido quien más duro les ha dado a las FARC, incluso siendo yo presidente cayeron el número uno Alonso Cano, el número dos, "Mono Jojoy", y 63 cabecillas de las FARC, pero siempre fue pensando en la paz", agrega.

Santos se mostró sin embargo firme con la guerrilla del ELN. "Les hemos dicho muy claramente: el secuestro de civiles es inadmisible para el gobierno de Colombia", afirmó.

Narcotráfico.

En otro pasaje de su discurso en la ceremonia del Premio Nobel, Santos dijo que la lucha global contra las drogas ilegales no se está ganando y el mundo necesita cambiar la estrategia para enfrentar el narcotráfico que genera corrupción y violencia.

Colombia es considerado uno de los principales productores mundiales de cocaína, y durante más de tres décadas ha librado una guerra contra poderosos carteles, como los de Medellín y Cali que desmanteló, aunque fueron reemplazados por otras organizaciones.

"El narcotráfico es un problema global y requiere una solución global que parta de una realidad inocultable: la guerra contra las drogas no se ha ganado, ni se está ganando", aseguró Santos.

En las actividades del narcotráfico en Colombia también están involucradas las guerrillas izquierdistas y bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha.

El acuerdo de paz que firmó Santos con las FARC, por el que ganó el Nobel, contempla que el grupo rebelde romperá cualquier vínculo con el negocio de las drogas y contribuirá a combatir el narcotráfico.

El mandatario colombiano propone combatir y aplicar todo el peso de la ley a los grupos criminales que trafican con drogas, pero dar un tratamiento especial a los eslabones más bajos de la cadena del narcotráfico y reconocer como un problema de salud pública la adicción.

"No tiene sentido encarcelar a un campesino que siembra marihuana, cuando —por ejemplo— hoy es legal producirla y consumirla en ocho estados de los Estados Unidos", afirmó el mandatario. "Es hora de cambiar nuestra estrategia", concluyó Santos.

Las FARC comienzan a entregar las armas

Guerrilleros de las FARC comenzaron el viernes las primeras movilizaciones hacia las zonas de concentración establecidas con el gobierno de Colombia en el acuerdo de paz, en la fase previa a la entrega de las armas, la desmovilización y la conformación de un partido político.

Acompañados de delegados de la ONU y del gobierno, vistiendo trajes de camuflado y portando sus armas, los integrantes de las FARC comenzaron a llegar desde regiones montañosas y selváticas a las más de veinte áreas de concentración. Uno de los desplazamientos se produjo en zona rural del municipio de La Paz, en el departamento del Cesar, al norte de Colombia. 

El presidente Juan Manuel Santos, y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron el 24 de noviembre un nuevo pacto después de que el original fuese rechazado en un plebiscito.

Nota original:

http://www.elpais.com.uy/mundo/santos-nobel-paz-honor-victimas.html