Un ‘cocacho’ para el rebelde

Endulzando las palabras
Por Iván Antonio Jurado Cortés
iajurado@yahoo.com

La indignidad nacional ha tocado fondo, algunos funcionarios públicos sienten ser los dueños de la vida de los demás, la mayoría de ocasiones tomando determinaciones a nombre de los afligidos sin preguntar su necesidad. Esta vez, el vicepresidente de la República de Colombia, Germán Vargas Lleras, agredió físicamente a uno de sus escoltas con el argumento de un estrés incontrolable. Este acto simplemente refleja el grado de intolerancia e irracionalidad, producto de la genética violenta del colombiano.

Por un lado el presidente hablando de paz, y por el otro, uno de sus subalternos haciendo de las suyas como ya es costumbre, abusando de la generosidad de la gente. Personas del círculo del señor Vargas, manifiestan que una de sus cualidades es la vulgaridad como se expresa, siempre madreando y pendejeando a quien no le complazca. Prácticamente es un empleado que no conoce de modales, cree que la sociedad colombiana debe hacerle la venia.

Lo que sucedió con uno de los hombres que vela por su seguridad, deja entrever el grado de prepotencia de este personaje que sueña ser presidente de la tierra del ‘Corazón de Jesús’. ¿Qué se puede esperar de un dirigente político con este tipo de actitudes? De seguro que nada bueno; un político debe ser el reflejo del equilibrio ciudadano, no un payaso agresivo que se aprovecha de su envestidura para humillar y ofender a sus semejantes. Maldición colombiana la de insistir en ser gobernante solo por el hecho de provenir de familia presidencial.

El acto bochornoso y violento de Vargas Lleras contra su escolta, es sinónimo de un bestial temperamento que no admite justificación de ninguna clase. Más cínico aun cuando al otro día sale ante la prensa con el ofendido a su lado pidiéndole simples disculpas, cuando se sabe que si no las acepta, a las pocas horas sería despedido de su trabajo. El cocacho para el rebelde tal como lo interpreta este fenómeno de la estupidez, era para corregir una mala pose del efectivo. ¿Si esto hace frente a todo el país, que hará a escondidas con sus subalternos?

Colombia se ha convertido en un país especial gracias al comportamiento inentendible de sus ciudadanos. Hace unos días la patria rechazaba el atroz crimen de una niña de manos de un psicópata de estrato diez; hoy, aunque no es comparable el hecho, deja entrever la genética violenta del vicepresidente, agrediendo físicamente en la cabeza a un humilde ciudadano que arriesga su vida permanentemente, brindándole protección para que este individuo actúe dentro de su función pública.

Según el agresor, estas acciones repetitivas son consecuencia del intenso trabajo que ejerce. A esto le suma su convalecencia. Nada de estas posturas justifica ante lo opinión pública su actuar salvaje, mucho más entendiendo que es una figura nacional que representa el interés de toda una nación. Este reciente hecho en otro país era suficiente motivo para que se le retire la credencial, como muestra de ejemplo ético, moral y público, de lo contrario mañana aumentaran los lleritas con igual o peor comportamiento.

Al parecer el agredido hace parte de la Unidad Nacional de Protección UNP, por lo que se espera una denuncia formal de esta organización ante los entes competentes, entendiendo que además de la afectación física también se tipifica de acuerdo a la ley 1010 de 2006 como acoso laboral, quien en su objeto general expresa: “Definir, prevenir, corregir y sancionar las diversas formas de agresión, maltrato, vejámenes, trato desconsiderado y ofensivo y en general todo ultraje a la dignidad humana que se ejercen sobre quienes realizan sus actividades en el contexto de una relación laboral privada o pública”.

Uno de sus amigos de estrato diez indicó que ‘Germancho’ es así, guache y mal hablado desde la infancia; agrega sin ningún escrúpulo, que la nación debe entenderlo y disculparle, son cosas de familia pero que en el fondo es buena gente. Termina diciendo el niño mimado, “los cocachos traducen confianza y camarería, por lo que el hombre de seguridad debe agradecer el afecto que le tiene el doctor Vargas”.

Cada vez se fortalece la teoría de que los hijos de ‘papi y mami’, tienen trato preferencial en esta sociedad salpicada de egoísmo, humillaciones e indiferencia. Así lo ha demostrado Rafael Uribe, y lo confirma, el doctorcito German. Y como estamos en Colombia donde nos aplican un IVA del 19% y nadie brinca, un asunto de corregir a un lacayo no tiene mayor importancia. Como dice el cuestionado en voz baja, son gajes del oficio. Y no se haga raro que este sujeto el día de mañana sea premiado otorgándole la potestad de dirigir la tierra tristemente de mayoría desmemoriada.
Domingo, 25 de diciembre de 2016


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