Ancuya está de cumpleaños

Este domingo 26 de febrero la población de Ancuya cumple 473 años de su fundación  de acuerdo a la investigación realizada por el historiador nariñense Guillermo Narváez Dulce.

La historiadora ancuyana Irma Zambrano expresa “Estando en Quito don Juan Escobar, se encontró con los españoles Francisco Bravo, Fernando de la Chica y Juan de Bocanegra, a quienes les comentó de un lugar habitado por una tribu de indígenas, cuya tierra era rica en minas de oro”.

Enterados los tres europeos deciden traer desde España la imagen de La Virgen María, con el fin de adoctrinar a los indios en la fe católica. La costumbre española de esa época era nombrar una patrona al territorio descubierto.

La fundación de Ancuya se efectuó el 26 de febrero de 1.544 por los españoles Francisco Bravo, Fernando de la Chica y Juan de Bocanegra. La población era conocida en aquella época con el nombre de Ancuia.

Compartimos la reseña histórica de Ancuya, escrita por la historiadora Irma Zambrano.

Antes de llegar los conquistadores españoles la población ya existía y llevaba el nombre de Angayan. La tribu pertenecía a la gran familia Chibcha ubicada en un ramal de la cordillera occidental cerca a las veredas de Bellavista y Maranguay.

El poblado estaba formado por varios bohíos con techo de paja, la vivienda del cacique estaba encerrada por un gran cerco y adornada con láminas de oro. La tribu era bien organizada y tenían un jefe llamado cacique a quien debían obedecerle porque era un anciano venerable.

El pueblo se extendía desde la cima de la cordillera occidental hasta el  valle de Púpura ( Llano Alto), donde cultivaban en abundancia los aguacates los cuales eran conocidos como ´”Perlas Verdes” con esta fruta pagaban tributo al Inca quien mantenía estrecha relación con el cacique Ancoya. El aguacate era una fruta muy apetecida por los Incas el cual abundaba en el territorio. Para la tribu era una fruta sagrada destinada para el consumo, los ritos y la medicina.

Con la llegada de los conquistadores españoles encontraron una tribu bien organizada quien dependía y obedecían a una sola autoridad, por esta razón el Licenciado Juan de Bocanegra encontró una similitud con las “abadías” que existían en España dándoles el nombre de Indios Abades.

Según el doctor José Rafael Sañudo el cacique llevaba el nombre de Angayan o  Ancoya porque tenía un nervio prominente en su cara dándole un carácter de respeto y obediencia. Angayan o Ancuya en lengua quechua significa “nervio de la cara.”

La extensa planicie de Púpura era el lugar de recreo del cacique Ancoya quien bajaba con su corte desde el pueblo de Angayan para celebrar las siembras y las cosechas, era obligación se sus súbditos llevar al cacique siempre en hombros cada vez que deseaba hacer los rituales.

En la época de verano bajaba con su tribu a pasar una temporada en  el valle de Púpura, allí los súbditos le tributaban pomposos homenajes y agasajos siendo el de mayor resonancia en toda la comarca  el llamado “Danza de los Aguacates” que consistía en regalar al cacique los más grandes aguacates por medio de la más hermosa doncella, mientras los súbditos danzaban y coreaban el nombre de su soberano.