Cortinas de humo

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya

No reconocer la habilidad y astucia de nuestro vecino Presidente Venezolano para manipular ciertos episodios, sería faltar a la verdad; mientras todo un país se debate entre la falta de seguridad jurídica, los atropellos a las personas e instituciones que no comparten su dictadura, la ausencia de una verdadera democracia, la carencia de alimentos, medicamentos y tantas otras situaciones que diariamente se dan a conocer al mundo entero, el señor Presidente pretende demostrar cuanto le importan los venezolanos, tratando de darle, porque le conviene y es su costumbre, desmedidas proporciones a las expresiones del Vicepresidente colombiano doctor Vargas Lleras.


Para él es fácil criticar e insultar, si con eso logra su propósito: tapar con otro escándalo las múltiples falencias de su gobierno. Qué rápido olvida el señor Maduro, la humillación que sí fue real y tuvieron que vivir cientos de colombianos, cuando los expulsó de Venezuela sin ninguna consideración, sin respeto alguno para las mujeres, menores y adultos mayores. Creo sin lugar a equivocarme, que ya estamos acostumbrados al manejo amañado que le da a las relaciones internacionales, a las cortinas de humo con las que tapa la realidad de su país y a las mentiras con las que pretende engañar inclusive al mismo Santo Padre.

Pero si en Venezuela llueve, en Colombia no escampa. Ni que decir de las asesorías millonarias contratadas por la campaña presidencial del señor Osca Iván Zuluaga y financiadas también por la famosísima empresa internacional Odebrecht. En este caso también los colombianos ya sabemos que la respuesta acostumbrada del Centro Democrático, es que desconocen tal situación y en consecuencia, el amigo y fiel escudero de su máximo líder, pasará a ser considerado como uno más de los que lo han engañado y defraudado. 

En resumen: cuando la acusación es contra el gobierno, las actuaciones  denunciadas sin duda son producto de la corrupción, pero cuando tienen origen en el Centro Democrático, entonces son calumnias o en el mejor de los casos, son ajenas a sus sanas costumbres e incuestionable dignidad. Y aún existen colombianos que les siguen creyendo. Definitivamente y con obvias diferencias, en Venezuela y en Colombia existen muy buenos maestros en las artes escénicas de la política.
Febrero 6 de 2017


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