“Colombia dará un ejemplo al mundo”

Por Alberto Soldado
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San José de Albán es una localidad del departamento de Nariño (Colombia) donde este pasado fin de semana se disputó el primero de los diez torneos preparatorios para el próximo Campeonato del Mundo de Chaza que se jugará en noviembre. Con algo más de 20.000 habitantes, y a casi dos mil metros de altitud, es uno de los centros neurálgicos del juego a Llargues/Chaza de Latinoamérica.


Un total de diez formaciones, con la novedad de un equipo llegado desde Bogotá, han desarrollado dos intensas jornadas seguidas por miles de espectadores. Un éxito que no sorprende a Jesús Mier, máximo dirigente de la pelota a Chaza de Colombia: «Quizás en Europa se sorprendan, pero no en nuestra tierra. Estamos convencidos de que serán miles de personas las que sigan el próximo Mundial. De hecho, se trabaja para que las infraestructuras puedan albergar con la mayor comodidad a los espectadores que asistirán. Para Nariño este evento es algo muy especial».

El respaldo de las autoridades colombianas a este Mundial es unánime. Durante el próximo mes de julio, las autoridades de la federación internacional (CIJB) visitarán el país andino para comprobar el estado de la organización y presentar a lo grande el evento. Todos destacan el valor que para el definitivo proceso de paz tiene la organización de un Mundial en el que la pelota autóctona colombiana alcanzará su mayoría de edad al presentarse al resto del mundo. «Estamos convencidos de que Colombia luchará por el título, aunque para nosotros lo más importante es colaborar en la normalización social de un departamento como el de Nariño, tan castigado durante tantos años de conflicto. Colombia dará un ejemplo al mundo entero», afirman desde tierras andinas.

El sueño de una víctima

En la expedición exploratoria realizada en julio de 2005, un estudiante colombiano se empeñó y consiguió que los dirigentes de la CIJB se trasladasen a su pueblo: San José de Albán. «Han de venir, es el pueblo de Chiquillo, la máxima figura de este deporte». En aquellos tiempos, Albán y las carreteras infernales que hasta allí conducían estaban en manos de los «muchachos», es decir, de los guerrilleros. «Pueden llegar tranquilos. Vienen a ofrecer paz y esperanza», oyeron antes de subir a los automóviles que, sin escolta alguna, les trasladaron a sesenta kilómetros de la capital, Pasto, en dirección a la selva amazónica. Aquella misma tarde se cerraba un acuerdo de tregua para la disputa del Mundial con la guerrilla del ELN, muy presente en la zona. Diversas circunstancias impidieron aquel evento.

Tiempo después, aquel joven estudiante confesaba las razones profundas de su empeño en que se visitara Albán: en la misma plaza de juego había muerto su madre, que vendía en un mercado ambulante, en un ataque de la guerrilla? «Mi ilusión es que algún día puedan jugar colombianos y españoles en ese escenario?». Ese sueño está más cercano. El presidente de honor de la CIJB, José Luis López, ya ha manifestado que patrocinará ese encuentro amistoso durante las jornadas del Mundial. En aquel lugar, entregado ya a la ansiada paz, valencianos y nariñenses rendirán tributo a un viejo sueño.

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