La Ilustración...!!!

Por Miriam Obando Acosta
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La Ilustración que surgió en el siglo XVIII en Europa estuvo compuesta por pensadores e intelectuales convencidos de la necesidad de liberar a los hombres de los prejuicios que habían dominado sus mentes y espíritus en el pasado durante mucho tiempo. Prejuicios comprendidos como juicios que los hombres suelen emitir en sus diálogos cotidianos que carecen de fundamento en la realidad, que adolecen de pruebas empíricas que los acrediten como verdaderos; pues los prejuicios tienen el gran defecto que son juicios que los hombres que los sostienen creen que son verdaderos sin poder probar que lo son.

Y para estos pensadores los principales prejuicios eran los de carácter religioso, eran los juicios religiosos que la inmensa mayoría de los hombres sostenían como verdaderos, siguiendo los relatos bíblicos, sobre los orígenes del mundo y de la vida humana, sin poder indicar los hechos o acontecimientos de la realidad natural que los confirmaran. Por eso se tornaba urgente y necesario criticar la pretendida validez de estos prejuicios para que los hombres se liberaran de su negativa presencia que les impedía acceder a la verdad.

Pero para poder criticar los prejuicios era necesario acudir a los juicios que se habían acreditado como verdaderos, como juicios sustentados en algo de la realidad, a los juicios científicos. Pues solo se puede criticar con razón un juicio carente de fundamento en la realidad con uno que sí lo tenga, con un juicio verdadero. Y los juicios o proposiciones científicas, especialmente de la naturaleza, son tales porque precisamente han probado ser verdaderos. De ahí que para los pensadores ilustrados la labor imprescindible de criticar los prejuicios religiosos consistía en demostrar su no verdad enseñando o ilustrando a los hombres que los poseían con los juicios o conocimientos científicos de la naturaleza. Enseñar y divulgar ampliamente los conocimientos científicos a todos los hombres de su tiempo se convirtió, entonces, en una tarea esencial, y al mismo tiempo, complementaria de la crítica de los prejuicios religiosos; tarea que emprendió ejemplarmente Diderot en Francia al dedicar casi toda su vida a escribir con varios colaboradores su famosa y vasta Enciclopedia de los conocimientos científicos.

Como además la facultad esencial que les permite a los hombres aprender los conocimientos científicos es su razón se trata, entonces, que no solo la usen para aprenderlos efectivamente sino además se atrevan a emplearla. Por eso Kant en su famoso texto ¿Qué es la Ilustración? contestó diciendo que es la entrada de los hombres a su mayoría de edad, a su madurez, en la que deben atreverse a usar su razón, es decir, decidirse a ser sujetos racionales. Pues cuando se deciden a usarla no solo quedan en condiciones de aprender y enseñar conocimientos científicos sino también en condiciones de criticar los prejuicios, los juicios infundados sobre algo en el mundo que tienen y que han considerado hasta ese momento como verdaderos.

Por eso la principal y más valiosa enseñanza de los pensadores ilustrados es la de que cada vez que alguien afirma ante otros o ante sí mismo algo que pretende ser verdadero tiene la obligación racional de probar con evidencias empíricas y argumentos que en efecto lo es. Solo cumpliendo esta obligación se convierte en un verdadero sujeto racional, en un ser que ha integrado en sí mismo esta enseñanza ilustrada fundamental.

Pero los pensadores ilustrados no solo se limitaron a reivindicar y promover la enseñanza del saber científico de la naturaleza a todos los hombres, y a mostrarles la obligación de probar tal como los hacen los científicos, los juicios que emiten en sus actos del habla cotidiana cuando pretenden ser verdaderos, sino que también forjaron un nuevo saber trascendental sobre su ser: el de que todos son por naturaleza libres e iguales entre sí. Los pensadores ilustrados con Rousseau a la cabeza se percataron con claridad que los hombres nacen libres e iguales, que poseen esta condición y atributo como parte integrante de su naturaleza humana. Saber que los revolucionarios franceses expresaron en la consigna y lema fundamental de su batalla política de libertad, igualdad y fraternidad y que posteriormente plasmaron en el texto constitucional de nuevo Estado republicano que fundaron, convirtiéndolo así en su fundamento esencial. Y que además se convirtió en un saber que las escuelas y centros educativos de este nuevo Estado, y de todos los centros educativos de todos los nuevos Estados que lo asumieron como su fundamento normativo, comenzaron a enseñar a todos los miembros de sus sociedades para que aprendieran como parte esencial de su formación humana.

Este nuevo saber esencial sobre el ser de los hombres forjado por los pensadores ilustrados fue celebrado con gran entusiasmo como un gran acontecimiento socio-cultural e histórico por grandes artistas como el poeta Federico Schiller y el genial músico romántico Ludwig van Beethoven. Schiller en su poema La oda de la alegría nos dice que los hombres sienten una gran alegría al saber que son libres e iguales-hermanos entre sí; al aprender ilustrados por los pensadores ilustrados de esta verdad de sus existencias sienten naturalmente una inmensa alegría que les brota precisamente de saberse unidos e integrados en una única humanidad. 

Dice Schiller:

¡Oh amigos, no en esos tonos!
entonemos otros más agradables
y llenos de alegría
¡Alegría! Alegría!

Alegría, bella chispa divina,
Hija del Elíseo,
penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste! en tu santuario
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.

Quien logró el golpe de suerte
De ser el amigo de un amigo;
Quien ha conquistado una noble mujer,
¡Que una su júbilo al nuestro!

¡Sí, que venga aquel que en la tierra
pueda llamar suya siquiera un alma!

Y quien jamás lo ha podido,
¡Que se aparte llorando de nuestro grupo!
Se derrama la Alegría para todos los seres
por todos los senos de la Naturaleza;
Todos los buenos, todos los malos,
Siguen su camino de rosas.

Ella nos dio los besos y la vida,
Y un amigo, probado hasta en la muerte;
Al gusanillo fue dada la voluptuosidad,
Y el querubín está ante Dios.

¡Ante Dios!
Alegres, como vuelan sus soles
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta,
Alegres, como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazaos, millones de seres!
¡Este beso para el mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Habita un padre amante.

¿Os prosternáis, millones de seres?
Mundo, ¿presientes al Creador?
¡Búscalo por encima de las estrellas!
¡Allí debe estar su morada!

Y Beethoven extraordinariamente entusiasmado con este poema lo integró a la parte final de su 9 sinfonía para que lo cantara un coro. Con este coro Beethoven amplió y elevó su contenido dándole un carácter sublime a esa buena nueva que apareció en el horizonte intelectual y político de la época de la libertad e igualdad entre los hombres.

Los hombres modernos, entonces, son tales porque no solo han aprendido e interiorizado estos dos saberes fundamentales, no solo porque se han hecho conscientes de la libertad y la igualdad natural que los unifica, sino también porque al aprenderlo y saberlo lo celebran.

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