Los niños son nuestro futuro, pero también son nuestro presente

Por Miriam Obando Acosta
Facebook: miriam.obandoacosta

El martes escribí un texto donde expresaba el dolor que muchos hemos sentido frente a los terribles casos de abuso, violencia, abandono y hasta homicidio de niños en Colombia. Al finalizar pedí pena de muerte, más por la indignación y la rabia, que con conocimiento del tema.


La idea estuvo rondando todo el día en mi cabeza y empecé a leer un poco. Por lo general soy una persona tolerante y respetuosa de la vida, que perdona y que siente empatía incluso por las personas que cometen errores y se equivocan. Nadie es perfecto y yo misma he cometido errores de los que no me siento orgullosa. Entonces, ¿Por qué escribí públicamente pidiendo pena de muerte para las personas que violen o, como en este caso, asesinen a menores de edad?

De todos los crímenes posibles, no puedo pensar uno que me parezca más aberrante. Dañar una persona indefensa e ingenua, afectarla para siempre... me temo además que el que tenga esta capacidad difícilmente puede cambiar. No soy experta, pero no creo que el que haya sido capaz de violar a un niño, pueda regenerarse. Será siempre un peligro inminente, un generador de dolor y un riesgo viviente.

La fallecida senadora Gilma Jiménez fue una abanderada de la causa y hasta el último de sus días, promovió un referendo para que los violadores de menores fueran castigados con cadena perpetua, pero el proyecto se cayó.

Leí, que establecer la pena de muerte en Colombia es casi imposible. La Constitución de 1991 establece como derecho fundamental el derecho a la vida. El cual, no puede ser vulnerado ni por el mismo Estado. Ni siquiera si es par violadores de niños.

Cuando Jiménez presentó el proyecto de ley para establecer la cadena perpetua, el trámite se vio bloqueado con un concepto del Consejo Superior de Política Criminal y Penitenciaria, el cual consideró que se trataba de una iniciativa “inviable”, que representaba una forma de “populismo” o “demagogia punitiva”.

Difícil argumentar frente a juristas conocedores, cuando lo único que se tiene es una gran indignación y ganas de aportar para que como país protejamos a nuestros niños.

¿Si la pena de muerte o la cadena perpetua no resuelven los problemas de impunidad o reducción del delito, qué podemos hacer?

Entiendo que no se debe legislar desde la emoción, pero qué congresistas están pensando posibles soluciones, que sean viables y efectivas para prevenir y castigar estos hechos? ¿Está trabajando en ello la bancada femenina?

Yo soy una ciudadana del común. Una mamá, una mujer, una periodista... desde mi rol en la sociedad quiero aportar con algo que sume, pero estoy perdida. No se cómo hacerlo. Ojalá nos unamos varias, ojalá alguien nos guíe, nos oriente, ojalá nos organicemos y consigamos algo. Si alguien más se une, tal vez logremos un movimiento. O si alguien ya está trabajando, invítenos a sumar.

Los niños son nuestro futuro, pero también son nuestro presente. Nos necesitan. Además de protestar, ¿qué estamos haciendo?. - Isabel Salazar.-

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición de este medio digital.