Mocoa, víctima de la memoria mediática

Por Alejandro de la Rosa Palomino
pajaro86_bmx@hotmail.com

Siendo las diez de la mañana del día sábado 1 de abril del 2017, las redes sociales, medio de comunicación que uso habitualmente, se tornan como locas, publicación tras publicación, comentario tras comentario y comienza a rodar la mala noticia del desastre natural en Mocoa Putumayo, a los pocos minutos un buen amigo comunicador radial, conocido por todos como JC en nuestro bello Sandoná, me realiza una llamada en la cual encuentro a un amigo que al igual que a mí nos mueve el corazón lo acontecido y de manera inmediata comenzamos a planear un punto de recolección de ayudas humanitarias en Sandoná, analizamos muchas opciones la emisora, casa de la cultura, nuestras casas de habitación.

Pero luego de una larga charla pero muy ágil decidimos que la mejor opción es comunicarnos con las autoridades municipales para trabajar de la mano, he aquí cuando decidimos comunicarnos con el patrullero Meneses encargado de policía comunitaria quien  nos comunica con la encargada ya que él no se encontraba en el municipio.

De la mano de la policía comunitaria la alianza se amplia e iniciamos contactos con defensa civil colombiana y con alcaldía municipal, junto con ellos se toma la decisión de instalar el día domingo 2 de abril un punto de recolección frente a la basílica del municipio; punto el cual se mantuvo durante todo el día donde se logró recoger ayudas humanitarias y dinero en efectivo.

Todos estos recursos fueron acumulados en la estación de policía, el día lunes y luego de una labor de recolección rural por parte de la defensa civil la autoridades encargadas de esta gran labor se reúnen en la estación de policía Sandoná para organizar aproximadamente 250 remesas humanitarias, 22 bultos en los cuales se encontraba empacado ropa y frazadas para los damnificados, bolsas de agua y otro tipo de alimentos que serían destinados a la comunidad de Mocoa; lo recaudado en dinero en efectivo un poco más de $1.500.00 mil pesos, fueron utilizados para la compra de más elementos humanitarios como colchonetas e implementos de aseo y productos para bebes.

Todos estos elementos fueron puestos a bordo de un vehículo tipo camión el cual a cargo del patrullero Osorio fue enviado hasta la ciudad de Mocoa el día martes del mismo mes en horas de la mañana; por mi parte viaje desde la ciudad de Pasto hasta la zona de la catástrofe donde espere que arribaran las ayudas humanitarias provenientes de Sandoná para de manera inmediata ser entregadas al punto de acopio de la policía nacional en el departamento del Putumayo; en este punto las ayudas fueron descargadas para luego ser entregadas a los damnificados de la catástrofe natural sin antes comunicarnos con el Sargento Mayor sandoneño José chaves quien desde el momento de los sucesos trágicos reunió a las familias de sandoneños habitantes de Mocoa a quienes les hicimos una entrega directa y prioritaria de ayudas aproximadamente a más de 60 familias sandoneñas.
De esta manera termina la recolección, transporte y entrega de las ayudas recolectadas en nuestro bello y solidario municipio, no me queda más que agradecer a todos aquellos que hicieron parte de esta gran campaña de ayuda, a la administración municipal, a la defensa civil colombiana, a la policía nacional de Colombia y a cada uno de los líderes comunitarios que estuvimos presentes como el comunicador JC, el director del Sena regional Putumayo Andrés Fajardo y demás.

Ahora si un poco de la realidad observada en Mocoa Putumayo luego de 14 días de voluntariado con la brigada SOS Mocoa – Cali de la cual hago  parte y con la cual prestamos atención integral en salud.

El día mares 4 de abril días después del fatídico hecho, despierto en la casa de mi prima la cual habita en Mocoa Putumayo por su trabajo, lo primero salir corriendo a la esquina de la casa con balde en mano para poder recolectar agua no potable para las diferentes labores del hogar, luego en una moto dirigirme a reunir con mi brigada y comenzar labores, de manera inmediata organizar equipos de trabajo y los medicamentos donados claro está por personas independientes y por la ardua labor del regional Icbf y su gestión frente a la secretaria departamental y municipal de salud; transportados en camionetas 4 x 4 del Icbf comenzamos a transitar por Mocoa, a visitar los albergues tanto oficiales como no oficiales donde la atención medica no llegaba, ni llegó y creo que no llegará por parte del estado.

Día tras día despertábamos en el municipio de Villa Garzón donde doña Lucila Castro madre de dos ángeles maravillosos, las médicas Nathalia y Paola Erazo Castro, quien muy comedidamente nos prestó su casa de habitación para que nos hospedáramos la brigada.

Doña Lucila se convirtió en una madre para todos nosotros; nos daba energía una planta eléctrica, nos transportaba el bus del colegio del cual ella es coordinadora y todos los días sin excepción al despertar en el comedor estaba el desayuno listo y al llegar de labores diarias en el mismo lugar encontrábamos la cena lista, gracias doña Lucila por su gran gestión, gracias a la comunidad de Villa Garzón que comedidamente nos donaba desayunos y ricos entremés. Y que nos acogieron de la mejor manera para que prestáramos nuestros servicios en salud integral.

Los albergues, mañana a mañana nos esperaban, los pacientes solicitaban atención, atender curaciones y en medio de ellas llamar al psicólogo para que atienda de manera inmediata, al tiempo que uno frota las heridas, es un poco complicado, pero no hay otra forma de hacerlo; nuestros puntos de atención: albergues, casas de familia que se salvaron de la catástrofe, aceras de los diferentes barrios lavadas a chorro por los equipos de limpieza, cabildos indígenas también afectados y nunca atendidos por el estado ni la prensa a las afueras de Mocoa, barrios donde nunca llego la mano del gobierno y micro albergues familiares de víctimas que no abandonaban sus hogares en ruinas por miedo a ser saqueados, esta era la dinámica diaria de nuestro equipo acomodados como sea en el platón de una camioneta 4 x 4 junto con los medicamentos donados, gestionados en la secretaria de salud, gestionados por el ejército y la policía nacional y claro otros gestionados por nuestra brigada; estos eran nuestros implementos de trabajo, limitados sí, pero necesarios sin importar la cantidad con la que contábamos, de esta manera logramos cumplir con nuestra labor aportar a la atención y reconstrucción de Mocoa.

Escuchar las historias de los afectados es difícil, te carga de tantas energías que día a día pesan en los hombros y limitan tu trabajo, pero el compromiso era mayor y cada día descargábamos de nuestros hombros a nuestras maletas y salíamos a laborar con el mayor de los ánimos; escuchar que vía telefónica una hija lo único que le dice a su padre es papá papá una roca una ro………… y que luego su padre te diga que solo recupero su cuerpo sin vida, llega al corazón o que un padre te cuente que de sus brazos se desprendió su bebe de tan solo 6 meses a causa de una gran avalancha de lodo q le fracturo el brazo con el cual protegía a su bebe y que aún no lo recupera, hace que tus ojos se llenen de lágrimas; pero de repente saltan historias majestuosas que te reconfortan un poco tu corazón, escuchar que un bosque plantado por un médico salvo medio Mocoa es maravilloso, saber que un joven de 25 años salvo a más de 35 personas de su barrio hace asegurar que los héroes si existen; pero nuevamente la indignación se apodera de mi al saber que no podemos ingresar a un barrio a atender pacientes por que el señor presidente si a si se le puede llamar está en el camino y que por seguridad de este no podemos entrar a realizar nuestra labor, saber que a los albergues solo llega ayuda cuando la entrega la disque primera dama pero que al final de la entrega todo se guarda nuevamente y se retira de los albergues junto con la susodicha primera dama eso me indigna y mucho.

Conocer gente de diferentes culturas es maravilloso, conocer indígenas es grato, escucharlos es disponerse a aprender y estos me dejan con intrigas como saber algo básico ¿si el río se metió a las casas o las casas se metieron al río?, poder escuchar que la tierra le agradeció al médico el quererla recuperar, entender que las ollas quedaron en la olla pero que no es un castigo sino un llamado de atención, comprender que la tierra y los ríos recuperan su territorio invadido y destruido por el hombre; esto de una u otra forma aclara conceptos en mí, compartir un ritual sagrado y liberar todas las cargas me tranquiliza.

Ha llegado la hora de partir de Mocoa, con lágrimas en los ojos y lastimado el corazón al saber que por orden presidencial se retiraron la ollas comunitarias la única fuente de alimento solo para que los canales amarillistas de Colombia hagan tomas de un Mocoa recuperado pero solo en imágenes no en realidad

Aquí recuerdo algo, la historia que me refiere una damnificada la cual me cuenta que a ella, su esposo y sobrina los salvaron los ángeles que con una de sus alas los guiaron a una orilla y no permitieron que la avalancha los llevara y que en ese preciso momento miraron como un relámpago abría el cielo y aparecía la muerte recogiendo personas del piso; aquí confirmo que los ángeles si existen y les nombro algunos Doña Lucila, sus hijas las médicas Paola y Nathalia, la nutricionista Ángela del Icbf, todo el equipo de trabajo del Icbf Regional Putumayo, estos son los ángeles que en las orillas salvaron gente, que trabajaron por reconstruir y llevar un poco de paz y tranquilidad a su pueblo.

No me quiero ir si recordar esta frase "los héroes en Colombia si existen y son todos aquellos voluntarios rescatistas, médicos, enfermeros, APH, auxiliares de enfermería, psicólogos y muchos más"; que realizan el trabajo que este gobierno y muchos en la historia nunca realizan. Gracias voluntarios con ustedes ratifico que los héroes en Colombia si existen y no portan armas

Lástima que los medios de comunicación no hablen de la realidad de lo que sucede en Mocoa y de las ayudas que esta región necesita y aun no llegan, pero más lastima saber que después de cientos de muertos y desaparecidos los canales nacionales se olviden de esta tierra bella de Mocoa por la muerte de un cantante: No nos alegramos y somos indolentes ante la muerte, pero sí creo que hay noticias prioritarias como la realidad de Mocoa, pero así es Colombia, el país más feliz del mundo. Maldita memoria mediática.

Fotos: Cortesía de Alejandro de la Rosa Palomino