Ecos del paro de maestros

El despertador del sur
Por: Jorge Arturo Bravo
despertador delsur@hotmail.com

Nuevamente el magisterio colombiano y nariñense en particular, con la frente en alto, regresó a clases después de un prolongado paro de 37 días, donde demostraron, como en las mejores épocas de las luchas sindicales, una verdadera unidad magisterial que permitió arrancar y defender ante el Gobierno de Juan Manuel Santos, los intereses de la educación pública.

Se logró finalmente aspiraciones que satisfacen los interese no solo de los maestros sino también de los padres de familia, de los niños y de las niñas que están por fuera del sistema escolar como son los niños de los prescolares, aspiraciones que se esperan sean cumplidas por el gobierno respecto a una mejor alimentación para los estudiantes, una nivelación salarial, una verdadera infraestructura y un excelente servicio de transporte y que conlleve una verdadera reforma educativa.

Queda pues ahora la tarea ética de los maestros recuperar el tiempo, los días que dejaron de dictar clase, en un convenio concertado entre los rectores y los secretarios de educación municipal y departamental, como siempre lo han hecho después de los diferentes paros que frecuentemente se llevan a cabo no porque los maestros lo quieran sino porque estos gobierno corruptos y ladrones los obligan y porque lo maestros aprendimos que los derechos no se mendigan ni se piden de rodillas sino que se exigen con beligerancia y gallardía.

Pero, como se sabe, lo anterior no se logró porque el gobierno voluntariamente lo quiso sino porque los maestros tuvieron que recorrer las calles, llenar plazas públicas e incluso recorrer carreteras, soportando altas temperaturas, el frio y también el agua, para derrotar finalmente la indiferencia y el desinterés que gobierno demostraba inicialmente ante esta lucha magisterial y quedó demostrado también que cuando una lucha es justa como esta se recibe el apoyo incondicional de los padres de familia y de los estudiantes tanto universitarios como de bachillerato como lo hicieron en toda Colombia.

Y permitió también identificar plenamente y una vez más, por ejemplo, en nuestro medio, cuáles son los “mal llamados periodistas” mediocres, lambones y gobiernistas que sin los suficientes argumentos de fondo, se atreven a cuestionar estos paros y se van lanza en ristre contra los maestros, Afortunadamente son tres o cuatro, pues los buenos periodistas profesionales e imparciales que son la mayoría, estuvieron con la lucha magisterial, a ellos, a nombre del magisterio, nuestra gratitud sincera.


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