“No soy un hombre, soy un pueblo”: Jorge Eliécer Gaitán

Foto: Arturo Pérez
Tomado de

Hablamos con el historiador Gerardo Bocanegra, creador y actual director general del Taller de la Historia Bogotana, sobre Gaitán, el Bogotazo y cómo su muerte cambió al país.


¿Cuéntenos, a groso modo, los acontecimientos del 9 de abril de 1948, día que asesinaron al máximo líder liberal Jorge Eliécer Gaitán? el Bogotazo

Hasta altas horas de la noche del 8 de abril de 1948 el doctor Gaitán asistió como abogado defensor al Teniente Jesús María Cortés, en la sesión en la que se desarrollaba el juicio condenatorio o absolutorio en segunda instancia del defendido; pieza magistral la del abogado en su intervención ante el jurado, con lo cual logró la definitiva absolución del defendido y por tanto otro de sus éxitos profesionales.

Pese a las pocas horas de descanso, Gaitán llegó temprano a su oficina de la Av. La República con calle 15, edificio Agustín Nieto, frente a las instalaciones del diario El Espectador.

Allí fueron llegando algunos amigos del por entonces director del partido Liberal a felicitarle y a intercambiar opiniones culturales y políticas; ellos fueron: el médico Pedro Eliseo Cruz, el político Pedro Mendoza Neira, el periodista Alejandro Vallejo y el tesorero de Bogotá, Jorge Padilla.

Poco antes de la 1:00 p.m. Gaitán fue invitado a almorzar por sus amigos a lo que este contestó: “no se olviden que yo les salgo caro”, cerraron la oficina y se dispusieron a alcanzar la calle, Gaitán de segundo asomó a la puerta donde sin mediar palabra un hombre de mediana estatura, pálido y delgado descerrajó tres disparos en la humanidad del ‘negro Gaitán’, cayó este con la cabeza apuntando al norte, la pierna derecha recogida y los brazos desmayados, un hilo de sangre sale de su cabeza y de debajo de su saco de paño azul oscuro raya de tiza; son la 1:05 PM.

Sus amigos y la muchedumbre asombrada recogieron al herido y en un carro voluntario le llevaron a la clínica central donde se confirmó su deceso.

En la calle, las gentes con sus pañuelos recogían la sangre derramada de su líder, lloraban y gritaban sintiendo que habían perdido algo muy suyo, un amigo, un familiar, un padre. 

Mientras algunos de los testigos del hecho tenían acorralado a Juan Roa Sierra y un policía trataba de defenderlo, en un acto de rabia un lustrabotas descarga su caja contra la cara del presunto asesino y allí mismo se inicia el linchamiento y en pocos minutos, Roa convertido en una maza humana sanguinolenta es arrastrado por la Av. La República, jamás se le permitió palabra ni defensa, con el secreto de su realidad se fue a la tumba.

Corrió como pólvora la voz del aconteciendo, una emisora local azuzaba la gente, comenzó la rompezón de vitrinas y el saqueo de mercancías; el licor fino de las estanterías se deslizaba a pico de botella en gargantas acostumbradas a la chicha y al Cabrito, cuchillos y machetes eran sacados de las ferreterías y un ejército de borrachos dio lugar a lo que con el tiempo hemos dado en llamar el Bogotazo.

¿Qué se sabe de Juan Roa Sierra, el presunto autor material del crimen?, ¿y del autor intelectual?

Acerca de este triste personaje muy poco ha trascendido a los anales de la historia. Se ha especulado algunas cosas como que su lugar de habitación estaba en el barrio Ricaurte, que estuvo en algunas ocasiones en la oficina de Gaitán solicitándole trabajo, así como se especula que tenía problemas psiquiátricos por los cuales había estado en el sanatorio mental de Sibaté.

De todo lo anterior el Taller de la Historia bogotana no tiene documentación alguna y tales datos son recogidos de comentarios populares sin confirmar. 

¿Roa Sierra y Gaitán tenían algo en común? 

Lo único históricamente confirmado es que su relación es el asesinato en sí mismo y que el nombre de Juan Roa Sierra pasó a la historia como único protagonista del hecho y Gaitán como su víctima.

 ¿Por qué la muerte de Gaitán marcó -o dividió en dos- la historia política y social del país?

Los hechos del 20 de julio de 1810 fueron otro episodio en el cual el pueblo creyó encontrar reivindicación a su situación de gentes oprimidas por un régimen y unas castas socio económicas poderosas y prepotentes que se vio frustrado ya que lo real fue que la clase criolla influyente reclamó para si el manejo de una situación en la cual el pueblo era simplemente una fuerza de trabajo por la cual en ningún momento se pretendía de parte de la “junta de Notables” mejorar.

Así, los hechos del 9 de abril de 1948, solo 138 años después, fueron otro intento fallido de la plebe por asumir sus derechos sobre los cuales creía haber encontrado en el ‘negro Gaitán’ un mesías; desaparecido su líder el pueblo quedo huérfano de liderazgo y solo con la ira alimentada y exacerbada por el licor, la emprendió contra edificios, instituciones, almacenes y todo lo que consideraba los símbolos de las instituciones de poder.

El rompimiento en realidad que se dio en aquella fecha fue con respecto a la estructura arquitectónica de la ciudad y a las costumbres hasta ese día coloniales y temerosas, siendo aprovechadas por los dirigentes para emprender la tarea de desarrollo que, si bien se necesitaba, jamás tuvo ni aún ha tenido una planeación estudiada y rigurosa que se compadezca con las verdaderas necesidades del país. el Bogotazo

¿Cómo se transformó la ciudad tras la destrucción de varias edificaciones?

En este punto es oportuno fijarnos en algunos aspectos: si observamos los planos de la destrucción de aquella fecha encontramos que se quemaron y destruyeron solo sectores puntuales que obstruían el desarrollo de calles y avenidas que luego se ampliaron; ¿Planeación o casuística?

Se incendió y destruyó el llamado por aquel entonces Palacio de la Justicia donde desde luego reposaban expedientes inconvenientes para… ¿casualidad tal ves?

Las importantes firmas constructoras y urbanísticas Ospina y Cía. y Mazuera y Cía. están vinculadas con los apellidos del Presidente de la República y Alcalde Mayor de la ciudad por la fecha de los acontecimientos. Claro, la ciudad requería ensanche, ampliación y desarrollo.

Los acontecimientos del 9 de abril se conocen como el Bogotazo, ¿de dónde sale esta expresión?, ¿es correcto utilizarla?

Es una expresión que ha permitido mantener de una manera sencilla este acontecimiento en la memoria colectiva, por tal razón encuentro plausible tanto su cuño como la utilización del término, más en realidad lo acontecido fue un asesinato, un magnicidio como tantos otros que han ocurrido en nuestro territorio llámese Rafael Uribe Uribe, en las goteras de nuestro Capitolio; Galán, en Soacha; e infortunadamente hemos de utilizar el término.

Mientras la ciudad ardía en llamas, se realizaba la conferencia Panamericana en la que nació la OEA,  ¿la muerte de Gaitán influyó en la creación de la OEA?

Asunto marcante y muy comentado en las reuniones de los plenipotenciarios asistentes a la reunión de abril de 1948, más se tenía una agenda que se desarrolló y pese a todas las implicaciones del entorno, no creemos que haya sido motivo o detonante de la creación de tal organización tan cuestionada en su efectividad hoy en día.

¿Fidel Castro que hacía en Bogotá el 9 de abril?

Un hombre en aquellas fechas estudiante, con claras inquietudes por todos los movimientos populares políticos del continente, se dice estaba en nuestra ciudad con el fin de asistir a la conferencia estudiantil que se realizaba en nuestra ciudad de manera paralela a la conferencia Panamericana, lo real fue que estuvo, no hay evidencia aunque no se descarta su participación en los hechos del 9 de abril y también es real que lo podemos ver en diferentes fotos del momento así como le encontramos en la imagen de nuestro billete de mil pesos, junto al líder en una de sus manifestaciones populares.

Foto: AP
Gaitán lideró en su momento la ‘marcha del silencio’ y la ‘marcha de las antorchas’, ¿por qué fueron históricas y cómo han influido con el paso los años en las protestas sociales? 

Manifestaciones multitudinarias e inéditas en nuestra sociedad en el centro de Bogotá lideradas por el caudillo.

De resaltar en ellas su poder de convocatoria, la obediencia del colectivo a sus directrices y el poder de su oratoria que conducía a las masas de la humildad, a la exaltación con su estrategia de susurros en ‘crescendo’, hasta el grito desgarrador de su consigna: ¡A la Carga! y su frase de unión de su ser con el colectivo: “No soy un hombre, soy un pueblo”.

Nota original:

https://www.publimetro.co/co/bogota/2018/04/08/el-bogotazo-70-anos-de-la-muerte-de-jorge-eliecer-gaitan.html

Discurso "Yo soy un hombre, soy un pueblo"



Resumen del Bogotazo