¿Publicidad engañosa?: ¿¡Son “energizantes” o “estimulantes”!?


Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
pakahuay@gmail.com

“Energizante”: que proporciona energía. //Poder para obrar. Acción energizante. Aplicase a una sustancia. “Estimulante”: que estimula. Aplicase a un medicamento o a una sustancia (Diccionario de la Real Academia de la Lengua).

Se ha popularizado el uso de unas bebidas que, con el nombre de bebidas “energizantes” o energéticas, aparecen para la venta indiscriminada a todos los públicos, en diferentes marcas comerciales. Las expenden en tiendas, graneros, supermercados y en los semáforos, que es quizá donde más se las ve. Una de las etiquetas de estos productos, creada en 1987, ha vendido 68 millones de latas hasta este 2018. Es común ver que muchas personas las utilizan no sólo “¡para calmar!” la sed sino también “¡para hidratarse!”.

Los tres contenidos esenciales de estos estimulantes (que no energizantes ni energéticos) son el agua como agente que solubiliza dos azúcares diferentes: la sacarosa y la glucosa. El otro contenido fundamental de ellas es la cafeína, que claramente es un estimulante. La dilución de cafeína -en estas bebidas- va en el orden de los 32 miligramos (mg) por cada 100 mililitros (ml) de solución. Una lata de 250 ml de estas bebidas contiene aproximadamente 80 mg de cafeína, que es algo semejante o más que una taza de café “bien cargado”. Hay algunos tamaños un poco mayores. A algunas marcas le adicionan mínimas cantidades de algunas vitaminas.

Aquí en nuestro país, la publicidad se ha valido de figuras públicas de algún renombre, como actores de televisión o de la música o deportistas o figuras de la moda, etc., para –por algún dinero- provocar la idea de que estas bebidas permiten llevar una vida plena e intensa, como modelo a seguir por gente joven, dinámica, incansable y de gran emprendimiento. También, a veces, se presenta una leve insinuación de que esas bebidas son perfectas para deportistas de alto rendimiento, porque permiten una excelente hidratación e intensidad para sus grandes logros deportivos. Claro está que esto lo insinúa aunque no lo dice explícitamente la publicidad, pero como dicen, “una imagen vales más que mil palabras”, además como señala un cómico “el que entendió, entendió”.

-¿Y por qué es delicada esta situación?
-Porque su uso se ha popularizado entre la niñez y la juventud, y quizá está llegando a una línea roja, si es que ya no la pasó.

La formación intelectual de este sector de la población aún es incipiente y va al consumo, movido más por el sentir que les provoca la publicidad que por el conocimiento claro y contundente de lo que están haciendo.

-¿Y eso qué tiene de malo?
La cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas, sólido cristalino, blanco y de sabor amargo, que actúa como una droga psicoactiva. En mínimas cantidades la consumimos en el café, en el té, en el chocolate y en otras bebidas naturales, para volver más eficiente nuestra capacidad mental, porque estimula el sistema nervioso central al producir un efecto temporal de alerta y eliminación de la somnolencia.

-Entonces, ¿cuál sería el problema?
-Que la publicidad de estas bebidas no es clara sobre lo que son y lo que no son estas bebidas para el usuario. Como lo señalé arriba, se insinúa que pueden ser consumidas por deportistas como hidratantes, siendo que además la cafeína es utilizada -en ciertos casos médicos- como medicamento diurético, que sería lo contrario de lo que necesita quien esté practicando un deporte y la beba para hidratarse. Pero además, el consumo sin ningún control, fácilmente puede llevar a la adicción.

La palabra entonces la tiene el muy eficiente Superintendente de Industria y Comercio señor Pablo Felipe Robledo Clavijo.

Nota.- Por viaje, esta columna se suspende temporalmente. Muchas gracias a mis lectores. 28.VI.2018


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