Vergüenza ajena…


Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya

Esto es lo que sentimos ante el reprochable y vengonzoso comportamiento de algunos compatriotas que aprovecharon su viaje al mundial de futbol en Rusia, para hacernos saber que también allá siguen observando determinadas conductas, que una vez más nos estigmatizan.

Cuando se está en otro país, lo mínimo que se debe hacer por cultura ciudadana, es respetar sus normas y mientras en este caso ellos se ufanan de su “ingenio” haciéndolo público, dichas actuaciones ratifican el miedo y la desconfianza con la que la mayoría de países nos miran y así mismo nos tratan.

Ahora bien, hay quienes se han manifestado desde otro punto de vista, frente a las reacciones de reproche que han surgido desde los diferentes medios de comunicación, argumentando que en los estadios de Colombia no es nada raro observar el consumo de bebidas alcohólicas, como tampoco lo es, el maltrato psicológico, físico o sexual contra la mujer. Se hace referencia entonces a una doble moral: es malo cuando lo hacen otros y se vuelve público, pero no es tan grave si nadie se entera, aunque ocurra de manera reiterativa como pasa con las agresiones intrafamiliares contra la mujer.

Personalmente considero que los hechos por todos conocidos, son reprochables y no tienen ninguna justificación; sus autores tan solo revelaron al mundo entero y de de la peor manera, su verdadera forma de pensar y de actuar; lamentablemente las falencias de unos, terminaron afectando la imagen de un país que se esfuerza por salir adelante y justamente cambiar la imagen de narcotraficantes, violentos y pícaros, con la que por lo general nos identifican

Respecto de la doble moral, tampoco es del todo descartable la apreciación, ¿o es que acaso nos olvidamos de las aterradoras cifras que en Colombia se manejan por violencia de género? Ni tampoco podemos negar que como lo califican algunos, “somos un estado cantinero”, donde los mayores recursos para salud y educación provienen de los impuestos a las bebidas alcohólicas, entonces ingerirlas en un estadio es la menor de las preocupaciones, frente a las altas cifras de accidentes ocurridos por conducir en estado de embriaguez, por ejemplo.

Lo cierto es que, doble moral o no, fueron episodios lamentables y vergonzosos para todo un país, que requiere de un cambio cultural y ético en su estructura social, sin dejar de mencionar, que ojalá las cosas buenas que ocurren en Colombia, también se difundieran y viralizaran en las redes sociales.
Junio 25 de 2018


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