¿Violencia masiva?

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
elsy.ya@hotmail.com

En medio de los gratificantes momentos de emoción y esperanza plena que vivió el país con el desempeño de nuestra Selección de Futbol, para la cual solo tenemos agradecimientos, es lamentable registrar que de manera simultánea el odio y la venganza hayan avanzado en su camino imparable de cobrar la vida de colombianos, en manos de asesinos provenientes de las diversas fuerzas delictivas.

Según los informes de las organizaciones y entes gubernamentales, en las últimas semanas se ha incrementado la violencia contra líderes comunales, de restitución de tierras, afro-descendientes, indígenas, desplazados, sindicalizados, campesinos y Lgtbi. El tema ha llamado la atención de la comunidad internacional, por el número de víctimas y por las modalidades utilizadas, al ser asesinados cerca de sus viviendas o en presencia de sus familias o asesinando a los hij@ de los líderes, o utilizando el rapto previo al asesinato, para causar mayor afectación social y familiar.

Y más lamentable aún, es el hecho de que Nariño aparece en el grupo de los más violentos con 18 asesinatos, superando a Chocó con 16, Risaralda con 14, Putumayo y Bolívar con 9 cada uno, entre otros. Según INDEPAZ, 123 líderes han muerto en lo transcurrido del 2018: 101 hombres y 18 mujeres, con 30 asesinatos más en comparación al mismo periodo del año pasado. Según este instituto, existe un total de 419 asesinatos en los dos últimos años, es decir 108 más de los reportados por la Defensoría del Pueblo y 241 más que los reportados por el Cuerpo Elite de La Policía.

Es imprescindible reconocer la existencia de una ofensiva masiva contra los líderes sociales y emprender acciones efectivas y contundentes, para evitar que imperen las acciones de hecho de los criminales y prevalezca la justicia que debe garantizar un Estado Social de Derecho como lo es Colombia. De esta forma, también se daría respuesta a aquellas voces disonantes a quienes por motivos electoreros, les conviene más que la vida misma de las personas, el mantener la polarización entre los colombianos, en beneficio de sus propios intereses. 

No olvidemos que ya se acercan las elecciones regionales y mientras puedan hacerse notar ofreciendo lo que la gente quiere oír, a muchos poco o nada les importa hablar con la verdad, mientras logren incrementar las falsas expectativas y mantener la división sectaria y discriminatoria que fue evidente en las pasadas contiendas electorales. Recordemos: todos somos responsables de construir la paz.
Julio 9 de 2018


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