El calvario de un profesional

El despertador del sur                         
Por: Jorge Arturo Bravo                 
despertadordelsur@hotmail.com

Luego de cursar seis años de estudio los jóvenes, hombres y mujeres, reciben su título de bachiller, con cuánta ilusión, con cuántos sacrificios muchos de ellos alcanzaron este triunfo que, sin duda llenó de orgullo y mucha satisfacción tanto al estudiante como a su familia.

 Sin embargo muchos de ellos, la gran mayoría luego de presentar un examen de Estado ante el ICFES el gran mercader y negociante de la educación colombiana, por sus bajos puntajes, vieron frustrados sus sueños de ingresar a la universidad pública para convertirse después en profesional en una de las ramas del conocimiento.

Quienes llegan al último semestre, al último año de estudios universitarios, en una determinada carrera profesional, deben someterse nuevamente al fantasma del examen del ICFES ahora mal llamadas Pruebas Pro, como lo hicieron el pasado domingo 7 de octubre, que le dan el derecho a recibir su título de profesional, dígase médico, abogado, ingeniero, arquitecto, sociólogos, psicólogos, maestro, etc.

Sin embargo quienes obtienen su título de profesional, muchos con excelentes calificaciones, con tesis laureadas, se van a encontrar con el más grande de los obstáculos, para algunos muy difíciles de vencer, no pertenecer a la “viciadas y manidas” roscas del compadrazgo y la corrupta politiquería la que no le va a permitir por más preparados que estén, a ocupar un cargo en la rama de la administración pública, dígase en el municipio o en el departamento, son quienes pasan a engrosar la filas de los desempleados profesionales.

Cuántos profesionales conozco con maestrías, doctorados, con especializaciones, realizando diversos oficios, algunos son taxistas, otros son moto taxistas, también los hay conductores de buses, o administrador un pequeño negocio; igualmente ocupando un cargo público cuyas funciones distan mucho de la carrera que estudio y con un salario que tampoco son los mejores y ajustados a su carrera profesional.

Esta es la suerte de muchos profesionales jóvenes que miran cómo personajes ocupan importantes cargos tanto en la alcaldía como en la gobernación sin tener el perfil correspondiente; otros que ya son jubilados o están en comisión quitándole la posibilidad de trabajo al nuevo profesional y todo por qué? Sencillamente porque no tienen la palanca de los políticos de turno, con razón decía mi abuelita “suerte me de mi Dios que el saber de nada me sirve”.


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